Las bitácoras o diarios de viaje son como las piedrecillas del cuento de Hansel y Gretel, ¿recuerdan este relato? Dos niños viajaban a un bosque lejano con sus padres, y para evitar perderse dejaban a su paso un rastro que les indicaban el camino a casa. Pero a diferencia de los pequeños de la ficción, los viajeros no pretenden marcar un camino de vuelta, sino más bien dejar un rastro de su viaje en la historia.

Estos registros, que cuentan el día a día de quienes se embarcan en alguna excursión por tierras lejanas y quieren dejar testimonio de sus recorridos, han sido usados desde la antigüedad, pues resultaban muy útiles para recordar detalles importantes y plasmar nuevos descubrimientos en esos territorios que no habían sido explorados antes por los navegantes europeos.

Muchas de los primeros encuentros interculturales a nivel mundial, se narran en dichos documentos; lo que nos pone a pensar que quienes viajan son quienes escriben y cuentan la historia.

Viajes para recordar

school-622766_640Uno de esos viajeros destacados fue Cristóbal Colón, quien al cruzar el Océano Atlántico sin un rumbo definido, vino a parar en tierras que nunca habían sido pisadas por sus antepasados; entonces había que guardar para la historia los nuevos paisajes, las costumbres de estos pueblos que a su parecer eran primitivos, la riqueza y belleza de la fauna y flora que poseía este lugar que luego llamarían América.

Lo mismo sucedió con afamados navegantes como Marco Polo, Fernando de Magallanes, James Cook o sir Joseph Banks, entre otros, todos ellos dedicaban mucho de su tiempo al día para contar los descubrimientos de sus viajes, las aventuras y hechos banales vividos a bordo de sus embarcaciones. Tal vez, sin saber cuán útiles serían sus relatos a la hora de trazar nuevas rutas náuticas o de guiar a sus predecesores en estos nuevos territorios.

Si lo pensamos bien, Magallanes, Cook y Colón hubiesen valorado mucho elementos como una cámara digital o una grabadora de video, pues sus diarios, aunque valiosos, requerían de un arduo trabajo de escritura y mucha habilidad para el dibujo, además imaginen cuánto tiempo les tomaba escribir cada historia y los difícil que era reproducirlas.

El valor de la innovación

 photographer-1189797_640Tal vez por eso, antes de la revolución 2.0, los diarios de viaje habían casi que desaparecido, y por mucho tiempo las referencias de lugares lejanos llegaron a nosotros a través de programas como el ‘Mundo al Vuelo’ con Héctor Mora, que ya se valía de una cámara de televisión para mostrarnos algunos destinos.

Sin embargo, el turismo inteligente llegó para revolucionar el concepto de las bitácoras, siguen siendo diarios de viaje, pero ahora están nutridas con videos, imágenes y ubicaciones satelitales de los diferentes lugares; y lo mejor puedes acceder a ellas cuando lo necesites, todo a través de Internet.

Siguen siendo una excelente guía si visitas un lugar por primera vez, pues los viajeros inteligentes comparten sus experiencias en cada lugar, no para presumir sus visitas, si no para dar pautas a quienes vendrán luego. Las bitácoras de viaje se han convertido en una expresión de solidaridad para mejorar la experiencia de viaje de miles de personas que tal vez no conocerás nunca, pero que te agradecerán siempre.

Lo mejor de este nuevo concepto de bitácora es que puede construirse colectivamente, lo que quiere decir que tú puedes agregar tus propias experiencias al diario de viaje del otro y recomendarle un nuevo lugar, o una nueva actividad o plan, o una clave para hacer una mejor elección, etc. Es así como la bitácora no es ya algo acabado, sino que está abierto a nuevas opiniones, lo que amplía aún más su valor para los viajeros.

Si lo pensamos bien, el viaje de Colón podría haber sido diferente si alguien hubiera podido comentarle que era mucho mejor ser turista que conquistador. Ahora, para que no te pase a ti no dejes de compartir tus experiencias, revisar y comentar las de los demás viajeros en nuestra comunidad de turismo inteligente Turkiis.com.